El té consiste en la
infusión de hojas y brotes de la Camellia sinensis
(la planta del té).
La denominación té es
originaria del chino, no obstante la pronunciación es
diferente según el dialecto, por lo que en algunos países
se exportó como “té” (de habla hispana
e inglesa) y en otros se conoce como “cha” (países
de habla portuguesa, rusa o japonesa).
Se trata de un arbusto de hasta doce metros
de altura, y con muchas ramificaciones de entre uno y dos metros,
cuyas hojas y brotes molidos se usan como bebida en agua caliente,
pudiendo también mezclarse con hierbas y especias que
le aportan sabores y matices diferentes, teniendo algunas propiedades
como estimulante, estomacal y alimentario.
Históricamente, y en Extremo Oriente,
el arbusto del té ha crecido en estado silvestre. No obstante
en la actualidad se cultiva en muchos lugares, si
se hace sobre terreno poco fértil, suele ser sobre una
terraza. Se suele descogollar el centro y se poda
para que no supere los 2 metros de altura, facilitando
así la
labor de recolección.
A partir del tercer año, las hojas pueden cosecharse con
rendimiento.
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